Hay franquicias con historia y hay franquicias con mitología. Los Angeles Lakers pertenecen a la segunda categoría, y la diferencia la hacen los hombres que vistieron el oro y el púrpura. Magic Johnson, Kobe Bryant, Kareem Abdul-Jabbar, Jerry West y Shaquille O’Neal ocupan el centro de ese relato. Pero ocuparlo por acumulación de anillos sería una explicación demasiado simple. Lo que los vuelve casi intocables es que cada uno encarna una manera distinta de ser leyenda dentro de la misma franquicia.
Magic Johnson: showtime y era de cambio

Magic llegó a Los Ángeles en 1979 y convirtió un gran equipo en una marca cultural. Esa es la distinción que lo separa de casi cualquier otro jugador de la historia de la franquicia. Sus cinco campeonatos, tres MVP de las Finales y tres MVP de temporada son el soporte estadístico de algo más difícil de cuantificar: la transformación estética del juego.
Con el Showtime, los Lakers dejaron de ganar para empezar a deslumbrar. Magic redefinió lo que un equipo ganador podía ser —y lo hizo con una sonrisa que la liga entera recordaría durante décadas. Es el base más grande de la historia de la NBA por una razón…
Kobe Bryant: la franquicia como identidad

Veinte temporadas con un solo equipo. En la NBA moderna, eso roza lo anacrónico. Kobe Bryant convirtió su lealtad en una declaración de principios, y la franquicia respondió construyendo alrededor de él una identidad que persiste mucho más allá de su retiro.
Cinco campeonatos, dos MVP de las Finales, un MVP de temporada, 18 convocatorias al All-Star y el récord de puntos en la historia de los Lakers: las cifras son imponentes, pero el verdadero legado de Kobe es haber sido el puente entre dos eras distintas del equipo. Antes y después de él, los Lakers son equipos diferentes. Durante él, fueron una obsesión colectiva.
Kareem Abdul-Jabbar: excelencia extrema

El skyhook es el tiro más elegante y más letal que la NBA ha visto jamás. Así de simple. Kareem Abdul-Jabbar lo perfeccionó hasta convertirlo en una solución que ninguna defensa de su época pudo resolver del todo.
Aunque su carrera arrancó en Milwaukee, Los Ángeles fue el escenario donde alcanzó su cima histórica: cinco campeonatos con la franquicia, tres MVP de temporada y una longevidad en la élite que pone en perspectiva todo lo que vino antes y después. Su grandeza dependía de la técnica y la inteligencia, virtudes más duraderas que el talento puro. Por eso Kareem envejeció tan bien dentro de la cancha y su legado lo hace todavía mejor fuera de ella.
Jerry West: la legitimidad del relato

Hay jugadores que ganan y hay jugadores que construyen el significado de ganar. Jerry West pertenece a la segunda categoría. Su único campeonato como jugador no resume lo que significó para la franquicia: llegó a nueve Finales, ganó un MVP de las Finales siendo parte del equipo perdedor —una distinción que habla por sí sola— y se convirtió en la referencia moral y estética de una organización que todavía lo lleva grabado en el logo de la liga.
West le dio a los Lakers densidad histórica antes de que fueran una superpotencia mediática. Sin él, el relato de la franquicia pierde capas.
Shaquille O’Neal: el poder más brutal

Durante varios años, la pregunta central de la NBA fue cómo detener a Shaq. La respuesta casi nunca fue satisfactoria. Su three-peat con los Lakers y sus tres MVP de las Finales consecutivos lo ubican en un terreno que pocos jugadores de la historia han pisado. Shaq manifestaba un dominio tan absoluto que obligó a la liga entera a reorganizarse.
Defensas, rotaciones, reglas; todo se ajustó en función de lo que Shaquille O’Neal podía hacer dentro de la pintura. Algo que se menciona poco cuando se pone sobre la mesa como una de las mayores leyendas de la NBA. En términos de pico de poder, su paso por Los Ángeles representa uno de los episodios más imponentes en la historia de la franquicia. Por algo el propio Kobe dijo en una entrevista que, si Shaq hubiera tenido su ética de trabajo, sería el mejor jugador de todos los tiempos.
Baylor y Wilt: lo que el top 5deja fuera

Toda síntesis tiene sus costos. Elgin Baylor y Wilt Chamberlain son los dos nombres que con mayor claridad pueden complicar ese top 5, y hacerlo con argumentos de peso. Baylor fue uno de los primeros grandes showmen del juego y una figura central en la consolidación del estilo y la relevancia de los Lakers.
Su lugar en la historia de la franquicia es de raíz, algo distinto a decoración. Wilt, en cambio, entra por el dominio físico: su paso por Los Ángeles culminó en el título de 1972 y en una etapa de poder competitivo que pocas veces se ha visto en la NBA.
Lo que los aleja del top 5clásico es que ese grupo cubre casi todos los criterios posibles de grandeza de manera simultánea. Magic transforma la cultura, Kobe garantiza continuidad, Kareem sostiene la excelencia, West da legitimidad histórica y Shaq representa poderío absoluto. Baylor y Wilt tienen méritos enormes, pero cada uno compite por una dimensión específica mientras el top cinco equilibra historia, títulos, impacto y mito de forma más completa.
Los Lakers tienen demasiadas leyendas
Los Lakers tienen algo que pocas franquicias del deporte profesional pueden reclamar: figuras que representan distintas maneras de ser inmortales. El debate sobre quiénes merecen estar en la cima sigue vivo precisamente porque la historia es demasiado grande para que una sola lista la agote. Y en una franquicia de esta magnitud, lo que queda fuera de cualquier síntesis también tiene un peso considerable.
Sigue Pinto Lakers en Youtube y entérate de todo lo referido a los laguneros.

Máster Arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

Felicidades antes que nada por el nuevo sitio web de Pinto Lakers, a Pancho, Rodri, Papu, enhorabuena, les escribo desde Ciudad de México. Nunca más de acuerdo con un artículo como lo que se menciona en este de los 5 más grandes en la historia de Lakers, yo me enamoré del equipo en la época del showtime con Magic, Kareem, Scott, Green y Worthy, después la gran etapa con Kobe y Shaq, siempre apoyando aún en los años no tan buenos y con mucha esperanza ahora comandados por Lebron y el futuro promisorio que se ve con Luka, somos el equipo más grande sin duda, la NBA no sería la misma sin todo lo que representa Lakers para la liga.
Gracias por este nuevo espacio dedicado a nuestro equipo!
Gracias por tus palabras! Sí, en los momentos malos sale la casta de los hinchas y así se sostienen los equipos grandes en crisis. Que linda época para enamorarse de este juego maravilloso!
Como Humberto, ese también fue mi primer equipo NBA y, lógicamente, me enamoré. Y a ese Showtime le sumábamos al complemento perfecto para hacer más grande el espectáculo, la emoción y la rivalidad: Larry Bird.
Pero reconozco que me hubiera gustado mucho ver jugar a Elgin Baylor, Wilt Chamberlain, Jerry West y a Bill Russell.
Muchas felicidades y muchas gracias por este nuevo espacio!!!!
Y ahora a disfrutar de los playoffs!!!
Es cierto! La rivalidad le dio una dimensión todavía mayor. El showtime revivió una liga que necesitaba un sacudón. Así de grande es Lakers.
Querido equipo. Quiero daros la enhorabuena por esta iniciativa que complementa la galaxia Pinto Lakers.
Desde España se hace difícil seguiros en vivo, pero me encanta despertar y conectar con vosotros a través de Youtube ( no me pierdo una, ah, y con like incluido siempre).
Estáis iniciando un camino de vida, no solo profesional, porque alegráis la vida de nuestra comunidad ( perdón por la apropiación, pero me considero parte de ella) y eso, más allá de un compromiso y una responsabilidad, es un orgullo difícil de conseguir. Nos acercáis a miles de personas de todo el mundo, con un nexo común, nuestros Lakers. Mi enhorabuena y mucho, mucho ánimo, desde un pueblecito de la Comunidad de Madrid, San Lorenzo de El Escorial. Un fuerte abrazo para todos.
Grandes palabras! No sabes como nos alegra leer esto. Pinto Lakers ante todo trata de generar familiaridad y humanismo. Esto es gracias a ti, gracias a ustedes. Un brazo!