
Jorge Lorenzo es esa figura que no busca focos, pero su trabajo es fundamental en el balocesto de todo nivel. Los datos que anteceden a la jugada, el patrón que el ojo tarda en registrar, el perfil del rival construido antes de que el árbitro pite el salto inicial, son el eje central de sus fundamentos. Es, en el vocabulario de la élite del baloncesto moderno, un analista. Pero la palabra se queda corta.
Formado en el baloncesto asturiano —ADBA, BVM2012—, con un paso por el Baloncesto Torrejón, dio el salto a la Federación Española de Baloncesto en 2017 y desde entonces ha estado presente en los momentos más altos de La Familia. Oro mundial de China 2019, oro en el Eurobasket 2022 de Berlín. Presencia en los Juegos Olímpicos de Tokio y París, aliado de vital importancia dentro del staff técnico del gran Sergio Scariolo. Lorenzo ha sido un aporte de gran escala en los éxitos recientes de la selección española.
Ese aporte también tiene un sello. Basketouch Solutions, la empresa que fundó para desarrollar software de analítica de datos en tiempo real orientado a entrenadores. Una herramienta concebida desde adentro, por alguien que entiende el juego como pocos.
El componente de calidez humana convierte a Jorge Lorenzo, desde su palabra y enseñanza, en un valor añadido para cualquier persona con la oportunidad de recibir todo su conocimiento. Y ese valor humano se traduce en su rol formando entrenadores. con programas de mentoría que sitúan la tecnología aplicada al baloncesto como una forma de leerlo desde su estructura más profunda. El mismo principio que gobierna El Laboratorio: lo que los ojos no alcanzan es, casi siempre, lo que decide el partido.
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