Lakers y su campeonato 7: el nacimiento de Magic Johnson

Hace exactamente 46 años, en el Spectrum de Filadelfia, los Angeles Lakers conquistaron su séptimo campeonato de la NBA al derrotar 123-107 a los 76ers en el sexto partido de las Finales. Fue entonces el nacimiento de una dinastía y el momento en que la palabra Showtime comenzó a escribirse con mayúsculas en la historia del baloncesto profesional.

lakers campeonato 7 1980

Una franquicia transformada desde los cimientos

La temporada 1979-80 representó una revolución total para los Lakers. Jerry Buss asumió el control de la franquicia con una visión de convertir el baloncesto en espectáculo de primera categoría. Su primer gran movimiento fue seleccionar con el primer pick del Draft a un carismático base de 2.06 metros que había conquistado el campeonato universitario con Michigan State: Earvin «Magic» Johnson.

El debut del novato el 12 de octubre de 1979 fue profético. Visitando a los San Diego Clippers, Magic firmó 26 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias y 4 tapones en una victoria por 103-102 donde Kareem Abdul-Jabbar anotó el punto final.

La temporada regular fue devastadora: 60 victorias y 22 derrotas, el mejor récord de toda la NBA. Kareem ganó el MVP con promedios de 24.8 puntos, 10.8 rebotes, 4.5 asistencias y 3.4 tapones, mejor marca de la liga en ese último apartado. Magic complementaba ese dominio en la pintura con pases sin mirar y una inteligencia de juego que ningún base de su edad había mostrado antes.

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El camino tampoco fue lineal. Apenas 14 partidos después del inicio, el entrenador Jack McKinney sufrió un grave accidente en bicicleta que lo dejó fuera de la banca. Su asistente Paul Westhead asumió el mando de forma inesperada y el equipo lejos de caerse, se fortaleció. La dinámica de juego entre Magic y Kareem definía el alma del proyecto, lejos de sus personalidades contrarias. Quizás la química de compañeros llegó en la etapa final de su estadía juntos, si es que llegó. Pero el talento… eso estuvo siempre al servicio de Lakers.

«Kareem es el capitán y yo soy quien dirige el equipo en la cancha», declaró Johnson durante la temporada. «Él hace las sugerencias, yo soy el líder en el piso. Nunca tuvimos conflictos porque ambos cumplimos con nuestras responsabilidades de presentarnos y jugar cada noche.» A pesar de sus diferencias evidentes —edad, estilo, personalidad— forjaron una asociación extraordinaria.

El camino a las Finales

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Los playoffs fueron una marcha triunfal casi perfecta. Los Lakers arrasaron a los Phoenix Suns de Walter Davis y Paul Westphal por 4-1 en las Semifinales de Conferencia, y luego sometieron a los defensores del título, los Seattle SuperSonics de Gus Williams y Dennis Johnson, también por 4-1. Con récord de 8-2 en la postemporada se clasificaron a las Finales por primera vez desde 1973.

Enfrente esperaban los Philadelphia 76ers de Julius Erving, que habían eliminado a Washington Bullets, Atlanta Hawks y los Boston Celtics de un joven Larry Bird. Los Lakers abrieron la serie con autoridad ganando 109-102 en casa, y se mantuvieron con ventaja a lo largo de la eliminatoria. Entonces llegó el momento crítico.

La ausencia que desafió al destino

lakers 1980

En el quinto partido, Kareem Abdul-Jabbar sufrió un severo esguince de tobillo que lo dejó fuera del sexto encuentro. El capitán y MVP de la temporada regular se quedó en Los Ángeles mientras su equipo viajaba a Filadelfia. La lógica indicaba que los Lakers deberían esperar un séptimo partido en casa, pero nadie contaba con lo que estaba a punto de ocurrir.

El entrenador Westhead tomó una decisión que resonaría en la historia: Magic saltaría al círculo central como pívot titular. En el avión rumbo a Filadelfia, el joven base recorrió el pasillo preguntando a cada compañero en qué posición querían jugar, asumiendo con una sonrisa el peso de todas las demás. Magic es eso, y por eso es el más grande en su rol y posición.

Una noche para la inmortalidad

Magic Johnson 1980

Lo que ocurrió el 16 de mayo desafía cualquier narrativa deportiva convencional. Magic Johnson, en su primera temporada profesional, entregó 42 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias, 3 robos y un tapón en 47 minutos de puro dominio. Jugó las cinco posiciones —base, escolta, alero, ala-pívot y pívot. Fue todo lo que los Lakers necesitaban y más de lo que cualquiera podía imaginar.

Su primer tiro fue un gancho giratorio, una imitación consciente de su capitán ausente, como si el espíritu de Kareem habitara en aquel cuerpo de 20 años. El partido se mantuvo parejo durante la primera mitad, pero un parcial demoledor de 63-47 en la segunda parte sepultó las esperanzas de los 76ers. Ni los 27 puntos del Doctor J pudieron contener la marea púrpura y dorada que arrasaba el Spectrum. Cuando sonó la chicharra final, Magic había superado su récord personal de la temporada regular y se había convertido en el primer jugador en la historia en registrar al menos 40 puntos y 13 rebotes en unas Finales siendo novato.

La controversia del MVP y el nacimiento de Showtime

Magic Johnson mvp finales 1980 lakers

Kareem Abdul-Jabbar esperaba en casa la llamada que nunca llegó. Los periodistas lo habían elegido como MVP de las Finales, reconociendo su dominio durante toda la serie. Pero David Stern, entonces vicepresidente ejecutivo de la NBA, consciente del potencial que tendría la rivalidad entre Magic y Larry Bird —elegido Novato del Año esa misma temporada— presionó para cambiar la decisión.

La cadena CBS no quería que un jugador ausente recibiera el premio, y la actuación épica de Magic en el sexto partido proporcionó la coartada perfecta. Magic aceptó. Kareem nunca recibió la llamada. El primer novato en ser reconocido como MVP de las Finales había nacido entre la gloria y la controversia.

El legado de una noche eterna

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Aquel título del 16 de mayo de 1980 cerró una sequía de ocho años y abrió la era más deslumbrante en la historia de la franquicia. Los Lakers dominarían la década de los ochenta con cinco campeonatos junto a Kareem y Magic, estableciendo una de las duplas más exitosa en la historia de la NBA, sino la que más.

Magic Johnson se convertiría en el rostro de una generación y el arquitecto del Showtime, ese baloncesto vertiginoso y artístico que transformó la popularidad de toda la liga. Su rivalidad con Larry Bird definiría los años siguientes, pero todo comenzó aquí, en una noche de mayo en Filadelfia, cuando un novato de 20 años decidió responder al destino con una sonrisa y 42 imponentes puntos.

Cuarenta y seis años después, aquella actuación sigue siendo uno de los momentos más icónicos en la historia de los playoffs de la NBA. Fue la confirmación de que algunas carreras no se construyen partido a partido, sino que abren la puerta a la gloria en una noche donde son elegidos y aceptan el riesgo que conlleva. Magic lo consiguió, y vaya que los Lakers le agradeció.

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