Lakers en la 2025-2026: talento sin estructura

lakers evaluación de temporada

Los Lakers terminaron la temporada con un registro de 53-29 y pusieron fin a la maldición de las eliminaciones tempranas en los playoffs al deshacerse de Houston. No obstante, la barrida ante Oklahoma City Thunder reveló de manera clara las carencias de un equipo que necesita realizar importantes mejoras.

Anatomía de un colapso sistemático

luka doncic lakers

El patrón destructivo de los Lakers se hizo evidente desde mediados de temporada, pero alcanzó su punto más brutal en una secuencia de tres derrotas consecutivas en marzo que funcionó como premonición de lo que vendría en playoffs. Ante Milwaukee, Chicago y Orlando, Lakers fueron superados por un margen combinado de -72 points, y en los tres casos el derrumbe ocurrió en el mismo lugar: el tercer cuarto.

A lo largo de toda la campaña, Lakers mostraron la misma curva de rendimiento: arrancaban como contender —dudosamente—, se mantenían competitivos hasta el descanso, y luego salían del vestuario completamente desconectados, permitiendo que el rival impusiera ritmo, físico y scouting mientras ellos navegaban «posesiones aleatorias» —el término exacto que JJ Redick usó públicamente para criticar a su propio equipo.

La paradoja del clutch: genios del caos, víctimas de la estructura

austin reaves

El contraste más notorio de esta temporada en Lakers fue su rendimiento clutch. En situaciones de alta presión (últimos cinco minutos, margen de cinco puntos o menos), Lakers registraron rating defensivo de 81, mejor de toda la NBA, y net rating de +26.8 en esos escenarios. Ganaron 15 partidos consecutivos cuando lideraban tras tres cuartos, y su marca de 14-2 en partidos clutch los situó como uno de los equipos más letales en finales cerrados de toda la liga.

¿Cómo es posible que un equipo con rating defensivo de 81 en clutch tenga rating defensivo general cerca del puesto 25 de la NBA?

La respuesta está en la naturaleza misma del proyecto: LeBron James (41 años) y Luka Dončić (26) son capaces de picos de intensidad absolutos durante cinco minutos de guerra total, pero no pueden sostener ese nivel durante 48 minutos noche tras noche por razones diferentes. LeBron responde a una cuestión de edad, y Luka necesita un armado idóneo para rendir sosteniblemente y no monopolizar balón —y los errores— más de lo normal por su estilo de juego.

Cuando el partido llega apretado al clutch, su talento individual rompe cualquier esquema; pero el problema estructural de estos Lakers es que demasiadas noches el partido no llegaba apretado porque ya lo habían tirado en el tercer cuarto.

Esta es la paradoja central: Lakers ganaban casi todos los partidos que se decidían por posesiones finales, pero perdían sistemáticamente los tramos donde se construyen victorias sólidas. Ahí se muestran problemas de gestión producto de un mal armado; problemas de concentración, ajustes tácticos al salir del descanso, e incapacidad para sostener intensidad física en segundas mitades por la plantilla corta.

El perfil ofensivo: buenos pero no élites

lakers LeBron James

Con 114.8 puntos por partido, Lakers terminaron en el puesto 14 de la liga en anotación, exactamente en la mitad de tabla alta pero muy lejos de la élite absoluta encabezada por Denver (121.1), Miami (120.9) y Oklahoma City (119.2). En métricas avanzadas la foto mejora: offensive rating alrededor de 117-118 los ubicó en el top 6-8 de la NBA, evidencia de que su problema no era generar puntos por posesión sino sostener el ritmo y la consistencia.

Lo más preocupante es que Lakers no destacaron en ninguna métrica ofensiva específica de forma dominante teniendo al líder en anotación de la NBA. No fueron top 5 en tiro de tres, ni en asistencias, ni en puntos en la pintura de forma sostenida. Su ofensiva funcionaba a base de talento individual —LeBron y Luka creando ventajas desde el pick and roll, Austin Reaves aprovechando espacios, Rui Hachimura castigando mismatch— pero sin identidad sistémica clara. Cuando ese talento individual fallaba o enfrentaba un esquema defensivo disciplinado, el ataque se volvía predecible y estéril.

El agujero negro defensivo

Angeles Lakers

Si el ataque era «bueno pero insuficiente», la defensa fue directamente el talón de Aquiles. Con rating defensivo alrededor del puesto 25 de la NBA, Lakers permitieron que prácticamente cualquier rival les impusiera su juego en transición, pick and roll y cortes a canasta. El contraste con su defensa clutch no hace más que subrayar la falta de estructura.

Los problemas defensivos eran múltiples y acumulativos:

Transición: Equipos jóvenes y atléticos como los destruyeron sistemáticamente corriendo tras pérdidas de balón y rebotes defensivos flojos.

Protección de aro: Deandre Ayton nunca funcionó como ancla defensiva confiable.

Switches y comunicación: Errores simples de bloqueos de rebote, falta de rotaciones y «posesiones aleatorias» defensivas que Redick criticó públicamente.

Edad y desgaste: Tener a LeBron (41) como pieza clave defensiva es insostenible; necesitó muchas veces por la falta de liderazgo y las ausencias de Smart, el mariscal en defensa que tampoco puede jugar como un chico de 25 años (tuvo problemas en la espalda, tobillo, y otras zonas).

53 victorias y temporada dulcemente amarga

¿Cómo se evalúa esta temporada Lakers? Depende del estándar…

53 victorias, cuarta semilla del Oeste y segunda ronda de playoffs es una temporada de 7/10: buena, competitiva, con momentos de alto nivel, especialmente considerando las lesiones y la curva de adaptación de Luka al equipo, ya finalizada y sin objeto de excusa para la siguiente.

La temporada no fue un fracaso absoluto, pero para una franquicia con 17 anillos se necesita un proyecto serio, de continuidad, y armado para ser verdaderos contenders. Como dijo Pelinka en conferencia de prensa, “mercado con aspiraciones a campeonato”.

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