Pelinka anuncia un mercado con altas expectativas y cambios en la oficina

La rueda de prensa conjunta de Rob Pelinka y JJ Redick fue un ejercicio de autoanálisis público con formalismos enmarcados en tres ejes: que dos campañas consecutivas de 50 victorias no son, por sí mismas, un éxito en Los Ángeles; que el proyecto se seguirá sosteniendo sobre la continuidad de su núcleo, pero con un cambio de eje hacia Luka; y que el verdadero terremoto se está gestando no tanto en el banquillo como en las oficinas.

conferencia de prensa pelinka y redick

Pelinka y la deconstrucción

Mercado con expectativas de campeonato, conversación directa con Redick, plantilla con la cual el fan se sienta honrado. Pelinka abrió la conferencia de prensa dejando expectativas muy altas. Llevan trabajando durante meses, y la confianza detrás de esas palabras dejan claro que lo que suceda, ya es premeditado o al menos se adentra con una planeación con alternativa A, B o C…

Lo llamativo es que tras esas líneas, hay una contradicción en la primera pregunta. “No nos vamos a apresurar, vamos a analizar”. Pelinka subraya notablemente que ahora comienza un proceso de “deconstrucción” de la temporada: desarmar lo que se ha hecho, identificar qué funcionó, qué debe elevarse “al siguiente nivel” y cómo eso se traduce en un roster que merezca el estándar Lakers.

Esa palabra —deconstrucción— implica que el front office entiende este momento como la fase en la donde desmonta pieza por pieza lo que se tiene para reconstruirlo. O sea, un grupo base y solidificar. Y esto abre paso a sus palabras sobre Austin Reaves y LeBron James.

Dos estados de ánimos distintos

rob pelinka conferencia de prensa lakers

Pelinka fue muy cuidadoso al hablar de LeBron James. Lo describió como un jugador que ha “honrado el juego” como pocos, que ha dado todo a sus compañeros y a la organización, y remarcó que la prioridad del equipo es “honrarlo de vuelta”. No hubo ultimátums, ni insinuaciones, ni filtraciones veladas, y los gestos denotaban un claron formalismo.

Reaves, en tanto, siendo la segunda respuesta a la pregunta sobre la continuidad de ambos, tuvo otro apronte, con un Pelinka más suelto a la hora de responder y recordando la primera vez que Austin fue presentado, señalando la esquina.

Lógicamente, no puedes tratar de igual manera al que para muchos es considerado el mejor jugador de la historia, leyenda viviente, y bajo un a incertidumbre jamás presentada ente cambio de aires o retiro, con un excelente jugador que puede —y debe para muchos— formar parte del presente y futuro como escudero del jugador franquicia, Luka Dončić. Pero, los gestos hablan, aunque las sensaciones están lejos de ser negativas.

Luka Dončić como bandera

Luka Doncic lakers

No es un secreto. Luka aparece en el discurso como el presente y, sobre todo, como el futuro estructural. Pelinka habló de él como el jugador alrededor del cual se va a “retrofittear” el arquetipo de roster, el líder que ya está llamado a ser la pieza central de cualquier construcción competitiva. No es solo que lo llame “North Star” —norte, guía— de la franquicia; es que detalla un proceso de comunicación continua, reuniones, intercambios de opiniones sobre perfiles de compañeros y lectura de la liga que lo coloca en el rol de socio estratégico del proyecto, algo que en los Lakers contemporáneos solo habían tenido Kobe y el propio LeBron.

La convivencia de estas dos narrativas —el respeto a LeBron y la centralidad de Luka— es uno de los ejes más delicados del discurso. Por un lado, envía un mensaje claro al vestuario y al aficionado: si LeBron decide seguir, será recibido como la leyenda que es, pero no es la apuesta. Por supuesto, es totalmente coherente. La era en la que todo se subordinaba al corto plazo de LeBron va dejando paso a una etapa en la que el proyecto debe ser competitivo más allá de él, con Luka como punto fijo sobre el cual se acomodan las demás piezas, con Reaves detrás del esloveno.

En un contexto de CBA cada vez más restrictivo, mantener a un guard con IQ alto, lectura de juego y capacidad para asumir balón sin necesidad de ser estrella absoluta es una forma de protegerse frente a la volatilidad de la agencia libre.

JJ project

jj redick conferencia de prensa con rob pelinka

El tercer vértice de ese triángulo es el propio JJ Redick. Si alguien esperaba una rueda de prensa en la que se le señalara veladamente como responsable de las insuficiencias del equipo, se encontró con lo contrario.

JJ habló de la temporada como un proceso de acumulación de conocimiento, de mejoría en su claridad durante los partidos y de un mayor control emocional, incluso con cierta ironía al reconocer la fama de su temperamento. Pelinka, lejos de leerse como un fiscal, se convirtió en el abogado que expone sus virtudes: su capacidad de manejar la “dualidad” entre una confianza exuberante y una humildad de servicio, su habilidad para conectar con los jugadores desde una autoridad que no se confunde con soberbia.

Esa insistencia en la dualidad del entrenador habla del tipo de liderazgo que los Lakers quieren consolidar, con un técnico que combine la solidez de un discurso propio con la plasticidad necesaria para sobrevivir a una liga cada vezmás difícil de gestionar para obtener lo que quieres.

Renovación interna

Quizá donde más se percibe la voluntad de cambio profundo es en el apartado menos glamuroso: el front office y la infraestructura. Pelinka anunció la búsqueda de dos nuevos assistant general managers, uno enfocado en evaluación de talento y otro en estrategia, datos y lectura del CBA, en un contexto de “double apron” que funciona casi como un hard cap de facto. Además, detalló la próxima instalación de un laboratorio de biomecánica, movimiento y recuperación en las instalaciones, utilizando el espacio liberado por la mudanza del equipo G League a un nuevo pabellón.

Ya era hora de instalarse en el presente deportivo de la más alta élite….

Y es difícil exagerar la importancia de ese punto. Durante años, los Lakers se sostuvieron en la combinación de glamour de mercado, historia y capacidad para atraer agentes libres estrella. Obsolescencia, en términos sencillos, y duros.

La nueva realidad económica de la NBA penaliza las plantillas top-heavy con una batería de restricciones que obligan a competir también en las trincheras de la ciencia aplicada, la analítica y el desarrollo de talento propio. La referencia explícita al modelo de los Dodgers —organización hermana bajo la misma propiedad, ejemplar en inversión en player development— sugiere que los Lakers han entendido que ya no basta con ser la franquicia más brillante del escaparate, hay que ser también una de las más sofisticadas por debajo de la superficie.

La palabra “desarrollo” se repite, además, cuando Pelinka y Redick hablan de jugadores concretos. Se cita a Rui como ejemplo de veterano joven que ha transformado su perfil ofensivo gracias al tiro y a la toma de decisiones; se menciona a jóvenes como Adu Thiero, capaces de saltar a una serie de playoffs tras superar problemas físicos; se insiste en que el sistema salarial obliga a que el salto de calidad llegue no solo por vía de grandes movimientos —cada vez menos rentable— sino desde dentro. La profundidad se cocina todo el año en las instalaciones.

OKC como modelo

okc vs lakers

La referencia a Oklahoma City funciona como espejo y como advertencia. Cuando se le pregunta a Pelinka cómo competir con un equipo tan joven y dinámico, responde que hay que añadir “juventud, atletismo y profundidad”, y pone como ejemplo que los Thunder sacan producción real de una segunda ronda, desarrollado con paciencia.

Redick, por su parte, matiza que la profundidad no es una cuestión de jugar con ocho, nueve u once hombres, sino de tener en los puestos 10–15 una reserva de jugadores que puedan entrar y sostener el nivel cuando las lesiones obligan a reinventar rotaciones sobre la marcha. Dos ideas quedan claras: la temporada ha demostrado que los Lakers no tenían suficiente fondo de armario —por si habían dudas—, y el modelo al que miran es el de plantillas largas, jóvenes y versátiles.

Mejoras en el juego

Austin reaves y jj lakers

A nivel táctico, Redick plantea dos prioridades evidentes. La primera, mejorar de forma sostenida la defensa, más allá de los tramos de buen nivel que el staff logró, incluso en medio de una locura de calendario de 48 partidos seguidos sin descanso de dos días.

La segunda, aumentar el número de jugadores que puedan driblar, pasar y tirar; la mención elogiosa a Luke Kennard como prototipo de pieza que abre el campo y da fluidez ayuda a entender no solo lo que quiere JJ, sino también el posible futuro de Luke. En una liga donde los equipos que sobreviven son los que multiplican los “game processors” —jugadores con IQ alto capaces de tomar decisiones en velocidad—, la conclusión de Redick es que su equipo necesita más baloncesto básico y menos dependencia de talentos aislados.

Todo esto se cruza con un dato que el propio Pelinka subraya: la racha de 16–2 con el núcleo Luka–LeBron–Reaves sano no fue una ilusión, sino una “prueba de concepto” de que ese grupo puede jugar al nivel de cualquier contender. En la lógica de la franquicia, ese tramo sirve para reforzar la idea de continuidad. De nuevo, la palabra clave es deconstruir, entendiendo qué de ese modelo funciona y qué piezas hacen falta para esa ráfaga de marzo se transforme en una meseta sostenida

Opcionalidad

Pelinka anuncia un mercado con altas expectativas y cambios en la oficina 1

El discurso de Pelinka sobre la “optionality” encaja en esa visión. Pelinka tiene la obligación de usar bien la cierta flexibilidad en picks, usar ingeniosamente la posibilidad de maniobrar con múltiples vías (draft, traspasos de equipos que quieran salir de buenos jugadores por presión económica, agencia libre) y tener el suficiente espacio conceptual para moldear un roster con aspiración a campeonar. Esto supone una combinación de movimientos que mejore el equipo sin cerrar caminos futuros.

Todo este relato, sin embargo, tiene un reverso. Cuando una organización reconoce con esta claridad cuáles fueron sus carencias —depth, defensa, desarrollo, infraestructura, ajuste al CBA— y al mismo tiempo reafirma su confianza en el núcleo y en el staff técnico, está asumiendo que el siguiente fracaso temprano en playoffs no tendrá coartada.

No podrán decir que estaban en transición, que no conocían todavía las limitaciones del modelo o que el proyecto estaba en fase exploratoria. El hincha lagunero hace tiempo perdió la paciencia, y las palabras de Pelinka hoy confirman el veto a cualquier excusa en el futuro.

Los Lakers, en el fondo, están intentando resolver su eterna contradicción: ser, al mismo tiempo, la franquicia del ahora y la del siempre. La conferencia de final de temporada muestra que han entendido el diagnóstico. Lo que viene ahora —este verano, el próximo curso— dirá si están a la altura del tratamiento.

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